Diego Brancatelli describe el ambiente tóxico de Twitter, donde las opiniones se transforman en agresiones y deseos de mal, afectando incluso a su familia. Menciona que se le acusa de cosas que no dijo y que se le ataca por su postura política.
Relata que su hija Lola ha sido objeto de ataques y acusaciones infundadas en redes sociales, lo que le genera gran preocupación. Brancatelli considera que Twitter se ha convertido en una "cloaca" que no aporta nada positivo y que las plataformas deberían regular mejor el contenido para evitar este tipo de violencia.
El periodista reflexiona sobre la falta de regulación en redes sociales y cómo esto permite la proliferación de mensajes de odio. A pesar de la situación, intenta mantener la calma y la fortaleza, pero admite que es difícil no verse afectado por tanto ensañamiento.