Se cuestiona cómo los ciudadanos pagarán las tarifas de servicios públicos como luz, gas y agua, y cómo mejorarán su calidad de vida, ante los constantes aumentos ("sablazos").
Se advierte que el gobierno no logrará frenar el cierre de empresas, ya que los principales sectores empleadores como el comercio, la industria y la construcción están destruidos, lo que dificulta generar expectativas positivas en la sociedad.