La selección argentina de fútbol avanzó a cuartos de final del Mundial tras una épica remontada contra Egipto, ganando 3-2 en un partido que mantuvo al país en vilo hasta el último minuto.
El equipo revirtió un marcador adverso de 2-0 en los últimos 15 minutos, demostrando una notable capacidad de reacción y resiliencia. Goles de Cuti Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández sellaron la victoria, desatando la euforia en Argentina.
A pesar de la alegría, algunos analistas señalan que el rendimiento futbolístico del equipo no fue óptimo, resaltando la falta de profundidad y verticalidad en el juego. Se debate si la garra y el corazón suplen las deficiencias técnicas, comparando este equipo con el que ganó la Copa América en Brasil.
La ausencia de Di María y la necesidad de cuidar a un Messi de 39 años plantean interrogantes sobre el futuro del equipo, que deberá mejorar su juego para afrontar los próximos desafíos del torneo.