Andrea, participante de Gran Hermano, decidió abandonar la casa por motivos personales, específicamente por un problema de salud de su madre. La decisión fue comunicada a la casa por su hija Ana.
Andrea expresó que entró al reality por un desafío personal, pero que su prioridad siempre fue el bienestar de su madre. Se despidió de sus compañeros, pidiéndoles que mantuvieran la unión del grupo, y se retiró del programa.