Se debate sobre la gestión de la angustia y la energía dentro de la casa de Gran Hermano, especialmente en relación con la salud del padre de Andrea y la defensa de Manu. Se plantea que la energía disponible dentro de la casa es menor que la del exterior.
Se afirma que Andrea era consciente de ser una protagonista en el juego y que su ingreso no sería fácil, a pesar de que quizás no anticipó la complejidad de las situaciones.