El debate se centró en las declaraciones del alcalde de Nueva York sobre el ahorro de tiempo y la organización del Mundial. Se cuestionó su conocimiento de fútbol y su estrategia de pronunciarse sobre temas ajenos a su gestión.
La intervención del alcalde de Nueva York generó comparaciones con figuras como Macri y Messi, y se analizó como una táctica de "falso progresismo" para generar impacto mediático en redes sociales, similar a la búsqueda de clics en Instagram.
Se mencionó que la final del Mundial se jugará en Nueva York y se especuló sobre la facturación y la posibilidad de que el alcalde genere controversia con sus declaraciones, especialmente al posicionarse frente a candidatos a ganar el torneo.