La tragedia en Venezuela se agrava con la actualización de cifras: 3.600 muertos y más de 17.000 heridos, aunque organizaciones de derechos humanos estiman que los desaparecidos podrían superar los 40.000.
Los equipos de rescate dan por concluidas las tareas de búsqueda de sobrevivientes, y el enfoque se traslada a la reconstrucción, estimada en miles de millones de dólares. El país enfrenta enormes desafíos financieros e institucionales para afrontar el desastre.
La economía venezolana, dependiente del petróleo, se mantiene estable ya que la industria no fue afectada por el sismo. Sin embargo, la mayoría de los trabajadores informales y pequeños negocios quedan expuestos ante la magnitud de la catástrofe.