La escalada de tensión entre Estados Unidos e Irán en Oriente Medio provocó un aumento en los precios internacionales del crudo y el gas natural. El petróleo Brent superó los 78 dólares, mientras que el gas natural en Europa aumentó un 5%.
La preocupación de los mercados ante posibles interrupciones en el suministro energético, especialmente en el estrecho de Ormuz, impulsó la suba de los precios. La situación afecta la economía global.