Leandro Santoro discute la dicotomía entre un frente opositor y una posible "radicalización" como respuesta al gobierno de Javier Milei. Advierte sobre el riesgo de que la radicalización se interprete solo como consignas vacías y manipulación, en lugar de un proyecto concreto de país.
Santoro enfatiza la necesidad de un rumbo claro y la capacidad de sintetizar diferencias para gobernar. Critica la idea de que la radicalización deba centrarse en la confrontación ideológica, proponiendo en cambio una radicalización en áreas como la producción, la creación de empleo y la distribución de la riqueza. Sostiene que la Argentina necesita un proyecto que no se limite al extractivismo y que priorice la generación de empleo de calidad y la redistribución del ingreso, argumentando que la desigualdad es el principal problema a combatir.