La oración de sanidad continúa, abordando problemas de visión (ceguera, cataratas, glaucoma) y audición (sordera, ruido en el oído). Se ordena al mal que salga, exigiendo su desaparición del cuerpo.
Se enfoca en enfermedades cardíacas (cardiopatías, arritmias, inflamación, calcificación, amenaza de infarto o trombosis) y problemas circulatorios (carótidas, ACV). Se ordena la salida de dolores de cabeza, hormigueos y cualquier afección en el corazón y las arterias, en el nombre de Jesús.