Se describe la euforia vivida en Roma tras la victoria de Argentina, donde la comunidad de residentes argentinos se congregó para celebrar el triunfo.
Se evoca la conexión emocional de los argentinos con Italia, especialmente a través de la figura de Maradona y su paso por Nápoles, lo que genera un sentimiento de "estar en casa" incluso a miles de kilómetros.
Se recuerda el contexto de la clasificación de Italia para el mundial, y cómo el país esperaba la participación de la selección, añadiendo un matiz especial a los festejos en Roma.