La crisis económica en el Reino Unido, afectada por la situación en el estrecho de Ormuz, ha provocado un aumento en los precios del combustible y otros bienes. Los costos energéticos, de transporte y de materias primas se han incrementado, generando retrasos en la cadena de suministro.
Productos para bebés y prendas de vestir también experimentan aumentos de precio. La situación impacta directamente en el bolsillo de los ciudadanos británicos.