Se comenta la preocupación por el estado emocional de los jugadores tras el Mundial, quienes han mostrado llanto y conexión con sus emociones, visto como algo positivo y necesario.
Se reflexiona sobre la actitud de Scaloni, quien parece mantener la calma y no grita los goles, lo que se interpreta como una señal de la gran tensión acumulada que no se libera en gritos.
Se sugiere que este cambio en la expresión de las emociones es una evolución positiva.