Se reexamina el caso del policía retirado de Avellaneda que abatió a un delincuente durante un robo. La discusión se centra en si el accionar del policía constituyó legítima defensa o si hubo un exceso.
Se pone el foco en la portación del arma, que aparentemente pertenecía a la mujer que acompañaba al policía. Se debate si el arma cayó del bolso o si la sacó de la cintura de ella, y si esto afecta la legalidad de la defensa.
El abogado Lucas opina que, independientemente de la portación del arma, el policía actuó en legítima defensa ante un riesgo inminente. Sin embargo, se plantea la duda sobre si el arma era real o réplica, y si el policía sabía que no era un arma de verdad.