Se reitera la incomodidad por la designación de un árbitro francés para dirigir a Argentina, considerando que cualquier error podría ser interpretado como una decisión manipulada por parte de los franceses. Se expresa el deseo de que Tello tenga un buen desempeño.
Se advierte que esta situación puede jugar en contra del árbitro, ya que las decisiones divididas podrían favorecer a Francia, generando aún más controversia.