Varias regiones de Europa, incluyendo Francia, Países Bajos y Bélgica, se encuentran en alerta por una intensa ola de calor que ha provocado al menos 3.700 muertes preliminares.
Las autoridades advierten que las cifras podrían aumentar, ya que las temperaturas han alcanzado los 40 grados y se espera que se formen semanas aún más mortíferas, con otra intensa ola de calor en formación sobre el océano Atlántico. Menos de la mitad de los países miembros de la Organización Mundial de la Salud cuentan con planes para combatir este fenómeno climático.