Se analiza la compleja situación del nuevo vocero presidencial, Adrián Rabier, quien parece estar siendo relegado o "puesto en freezer" a pocas semanas de asumir su cargo.
A pesar de haber tenido solo dos conferencias de prensa, sus intervenciones no generaron anuncios relevantes y se limitaron a frases polémicas, como la de "si la tarifa está cara, abrígate más" o la confirmación de que su antecesor, Manuel Adorni, seguía recibiendo custodia estatal.
Se especula que la dificultad de Rabier para ejercer su rol podría deberse a la falta de información y anuncios por parte de los propios ministros, lo que lo obliga a comunicar noticias ya publicadas en los medios, limitando su efectividad como portavoz del gobierno.