Una participante de Gran Hermano describe la casa como un lugar inexplicable que genera miedo, felicidad, gratitud y angustia. Confiesa haberse sentido enamorada todo el día desde la llegada de su novio, con quien tiene muchas ganas de hablar y a quien considera su mejor amigo. Destaca que él también ha puesto su vida en pausa para acompañarla, a pesar de ser tímido y reservado.
Se siente muy enamorada, feliz y agradecida con Gran Hermano por cumplirle este sueño. A pesar de su inseguridad, que persiste incluso después de cuatro meses en el programa, se aferra a la idea de que "este es mi año".
Se siente cansada física y mentalmente por el desgaste del juego, pero cada día se renueva la energía al ver las paredes de la casa, recordando que un espacio tan grande le abrió sus puertas. Reitera que en la casa siente "todo" y que en ese momento se siente muy enamorada.