Alfredo Leuco critica duramente a un grupo de periodistas (Pablo Ladaga, Víctor Hugo Morales, Diego Brancatelli, Julia Mengolini, Florencia Peña) tildándolos de "ultraizquierdistas de café" con precaria formación intelectual, que se auto perciben "nacionales y populares" sin serlo.
Leuco afirma que estos periodistas son "tóxicos" y que hinchan por cualquier equipo que juegue contra Argentina, deseando su derrota. Los acusa de inventar polémicas y de generar odio, a pesar de la alegría del mundial y el esfuerzo de la selección de Scaloni.