Leda describe su don como una entrega total y una renuncia a muchas cosas, reconociendo que no es fácil pero que es necesario decirle "sí" a Dios.
Acepta que es un instrumento elegido, aunque le cuesta asimilarlo. Menciona que su trabajo comenzó hace tiempo, llevando esperanza y alimento a los más necesitados en barrios vulnerables, incluso en zonas de Rosario donde nadie más llega.
Afirma que su misión es llevar el mensaje de Dios y una esperanza que transforma vidas, invitando a las personas a acercarse a Él, sin importar si son creyentes o no. Destaca la sencillez de Dios y su disposición a entrar en nuestras vidas cuando decimos sí.