Se analiza la creciente intervención de la política en el ámbito deportivo, particularmente en el contexto del Mundial. Se menciona la postura de Donald Trump y el alcalde de Nueva York, quienes han criticado a la selección argentina.
Se cuestiona la lógica detrás de estas críticas y se defiende el desempeño de la selección argentina, destacando la actuación de Messi y la alegría que genera en el país. Se sugiere que estas intervenciones políticas podrían deberse a resentimientos o a la búsqueda de notoriedad.