Se reflexionó sobre la inmensa felicidad popular que generó la victoria, evidenciada en la explosión de alegría en cada lugar. Se destacó la maravilla de ver esa celebración colectiva.
Se planteó la idea de que sería injusto que Messi piense que tiene la responsabilidad de la alegría del pueblo, aunque uno lo intuye por la magnitud del evento. Se enfatizó la importancia de disfrutar el presente y la alegría compartida.