Se critica la priorización del interés político de los gobernadores por encima de las necesidades de sus provincias. Se menciona que muchos gobernadores apoyan al gobierno actual a pesar de que sus provincias están siendo fuertemente golpeadas por la crisis económica, como es el caso de Córdoba, que sufre una caída significativa en el consumo.
Se señala que gobernadores como el de Córdoba (Sallora), Jaldo y Jalil estarían priorizando sus intereses políticos personales sobre el bienestar de sus jurisdicciones. A pesar de haber votado leyes a favor del gobierno, no han recibido los recursos prometidos, lo que lleva a cuestionar la lógica detrás de su apoyo. La situación se agrava al considerar que esta priorización de intereses personales trasciende incluso el interés de las provincias, enfocándose en la propia clase política.