Una participante de Gran Hermano se siente segura pero a la vez le resulta muy difícil estar en la casa porque extraña enormemente a su hija y a su familia. Pide perdón a su familia por las angustias que les causa lo que se dice de ella, ya que eso sí le duele.
Siente que está viviendo una nueva vida y demostrándose a sí misma que puede lograr sus metas, superando las limitaciones que otros le impusieron. A pesar de sentirse fuerte, el extrañar es una lucha diaria muy grande que solo ella conoce. Agradece a la vida, a su familia, a su mamá y a su hermana por apoyarla para cumplir su sueño.