Un ex policía de la PFA fue abordado por dos motochorros en Avellaneda mientras intentaba ingresar a su vivienda. Tras un forcejeo, el ex efectivo logró sacar su arma reglamentaria y abatió a uno de los delincuentes. El cómplice se dio a la fuga hacia Lanús.
Se genera controversia porque el arma secuestrada al delincuente abatido era una réplica de calibre 9 milímetros. Se debate si el policía actuó correctamente al disparar ante la presunta amenaza, y si debería haber distinguido entre un arma real y una réplica en medio del forcejeo.