Enzo Fernández describe la exigencia del fútbol profesional, con entrenamientos diarios y pocos días libres debido a la alta frecuencia de partidos. Explica la rutina de "jugar, recuperar, jugar, recuperar", que limita el descanso.
A pesar de la dureza, el jugador expresa satisfacción por dedicarse a lo que le apasiona, aunque reconoce las renuncias que implica, como evitar ciertos alimentos y bebidas.