Se describe la transformación de la cancha de fútbol en un lugar de admiración, contrastando con la figura del "espectador" que usa la computadora o el teléfono para descargar su odio. Se critica a quienes insultan a Messi, considerándolos "cuatro de copa" y meros espectadores de la vida.
Se señala que estos individuos, a menudo con una apariencia descuidada y frustrados por su propia vida, proyectan su resentimiento en figuras públicas como Messi o en debates online.