Se reanudaron los ataques entre Estados Unidos e Irán, confirmados por el Comando Central estadounidense y el propio presidente Donald Trump, quien declaró caduca la tregua. Irán respondió atacando objetivos en Kuwait y Bahréin.
Los ataques estadounidenses se dirigieron a objetivos militares iraníes, sin afectar a la población civil, según el régimen de la Guardia Revolucionaria. Como consecuencia, murieron al menos nueve efectivos iraníes.
La situación ha generado incertidumbre en los mercados globales, con un aumento del precio del petróleo y caídas en las bolsas. El vicepresidente de EE.UU., J.D. Vance, advirtió sobre la profundización de los ataques, marcando una clara escalada en la tensión.
Irán atacó tres buques petroleros en el estrecho de Ormuz, provocando una crisis humanitaria con miles de marineros atrapados. Naciones Unidas ha emitido una alerta por la peligrosidad de la zona, incluyendo la presencia de minas marinas e interferencias electrónicas.
Las negociaciones entre ambos países parecen estar en un punto muerto, con una profunda falta de confianza mutua. Trump ha expresado su enojo hacia los países de la OTAN por su falta de colaboración en el conflicto de Medio Oriente.