Estados Unidos bombardeó la costa sur de Irán y la isla de Jark, en una operación donde fallecieron al menos ocho militares iraníes, incluyendo un miembro de la Guardia Revolucionaria. Como respuesta, Irán atacó bases estadounidenses en varios países del Golfo Pérsico.
Estados Unidos revocó la autorización de venta de petróleo iraní en mercados internacionales. El CENTCOM afirmó que los ataques buscan debilitar la capacidad iraní para amenazar la libertad de navegación en el Estrecho de Ormuz.
Se anticipan posibles sanciones petroleras a Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz, lo que afectaría la seguridad energética mundial.