Estados Unidos lanzó una ofensiva contra Irán, atacando más de 80 objetivos militares. La acción se produjo como respuesta a los ataques iraníes contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz.
Según el Comando Central estadounidense, los ataques se dirigieron contra sistemas de defensa aérea, radares costeros y capacidades militares vinculadas al control del estrecho. Irán advirtió con una respuesta "aplastante" y aseguró que no permitirá injerencia estadounidense en el manejo del estrecho.