La denunciante, Micaela Agustina Galván, expresa su temor ante las amenazas de su expareja, Juliano Basquetto, y la posibilidad de que cumpla con sus advertencias. Relata que él no quiere que tenga amigos varones y que ejerce control sobre su vida.
Debido a la falta de cuota alimentaria y régimen para su hijo, Basquetto actúa con total libertad. Aunque actualmente trabaja en Buenos Aires, regresa a Venado Tuerto y se instala cerca de la casa de Galván, lo que aumenta su miedo, especialmente al recibir notificaciones sobre la denuncia.
Como medida de protección, se solicitó el botón antipánico y se estableció una restricción para que él no vea al chico. Sin embargo, Basquetto habría mencionado a la hermana de Galván que arreglará para ver al hijo el próximo fin de semana, lo que ella considera una contradicción y una muestra de su manipulación.