El debate se centró en el nivel de juego de la selección argentina, con D'Alessandro argumentando que el equipo no está jugando bien y comparando la situación con tener una casa hermosa pero un baño sucio.
Se cuestionó si la falta de jerarquía y personalidad en el equipo era un problema, a pesar de contar con figuras como Messi. Se mencionó la dependencia de Messi para generar juego y la necesidad de que otros jugadores asuman protagonismo.
La discusión también abordó la evolución del fútbol y la dificultad de opinar sobre él sin experiencia. Se hizo hincapié en la importancia de la personalidad y la jerarquía para afrontar partidos importantes, más allá de los resultados obtenidos.