China se encuentra en alerta máxima debido a tormentas, tornados y deslizamientos de tierra que han causado la muerte de más de treinta personas en diversas regiones del país.
Los rescatistas buscan sobrevivientes entre los escombros de viviendas afectadas, mientras ríos de agua y lodo bajan por las calles. La población se ve obligada a caminar con agua hasta la cintura o a ser transportada en lanchas por los cuerpos de seguridad.