En la previa del partido de Argentina contra Suiza, se observan diversas cábalas y supersticiones entre los hinchas. Una joven decidió romper la suya, viendo el partido con su papá, mientras que otra amiga fue "echada" de la casa para no romper la racha positiva.
Estas prácticas reflejan la fuerte conexión emocional de los argentinos con la selección y la necesidad de aferrarse a rituales que creen que influyen en el resultado del partido. La prudencia y la fe son sentimientos encontrados en la antesala del encuentro.