Se menciona que el hijo de Brancatelli admiraba a Salah, pero al ser rivales, Brancatelli decidió ponerlo "en el freezer". Esta acción, según Brancatelli, funcionó como un desafío y resultó exitoso.
Se aclara que meter a Salah en el freezer no implicaba desearle mal, sino parte de un desafío. Se reconoce a Salah como un gran jugador y una excelente persona, con quien incluso se habló de su significado como ser humano.