La ciudad de Atlanta se encontraba tomada por hinchas argentinos tras la victoria, generando un ambiente de celebración a pesar del cansancio y la adrenalina post-partido.
Los testimonios recogidos reflejaban la felicidad y la incredulidad por lo sucedido, con algunos hinchas expresando su deseo de que los partidos futuros sean menos sufridos. Se mencionó la necesidad de ajustes tácticos por parte de Scaloni.