Se cuestiona la idea de que Argentina jugó mal contra Egipto, argumentando que el rival era muy superior a Cabo Verde y que el equipo argentino lo sometió durante largos pasajes del partido.
Se señala que el hecho de no haber convertido y que le atajaran un penal influyó en la percepción del juego. Se destaca que, a pesar de que Egipto llegó tres veces y convirtió tres goles (uno anulado), no significa que Argentina no haya jugado bien.
Se enfatiza que el tercer gol de Egipto no fue por desorden o falta de estrategia, sino por una genialidad de Paredes, y que la victoria argentina se debió a un gran pase largo.