Argentina busca reducir su tasa de financiamiento externa, actualmente entre el 8% y 9%, para poder competir con tasas más bajas en el mercado internacional (6-7%).
El ahorro en intereses, estimado entre 2.000 y 3.000 millones de dólares anuales, podría destinarse a programas sociales o a la reducción de impuestos.
La previsibilidad del plan económico y la solidez del equipo a cargo generan confianza en la capacidad de Argentina para sortear los desafíos financieros y atraer inversiones.