Se planteó la idea de aprender de los japoneses en cuanto a la limpieza de las calles tras los festejos masivos, comparando su comportamiento con la acumulación de basura observada en Buenos Aires.
Se hizo hincapié en la importancia de mantener el orden y la limpieza, señalando que no es necesario generar tanta basura. La reflexión apuntaba a un cambio de hábitos y a un mayor respeto por los espacios públicos.