Se especula que el presidente Javier Milei podría haber preferido no asistir al Tedeum en Tucumán debido a la posibilidad de un discurso crítico por parte del arzobispo Monseñor Sánchez, quien tendría una postura de "línea dura".
Se destaca el creciente protagonismo de la Iglesia Argentina en la crítica a las desigualdades sociales, con figuras como Monseñor Rossi y García Cuerva pronunciándose sobre la situación del país, incluso hablando de "sadismo de Estado".