Las polémicas en el partido entre Argentina y Egipto se centraron en dos jugadas clave: un supuesto penal a Salah y una infracción sobre Lisandro Martínez que derivó en un gol anulado a Egipto.
Según el análisis, la falta sobre Martínez existió y el gol fue correctamente anulado. Respecto al penal a Salah, se considera que fue mínimo o inexistente, y que el jugador exageró la caída. La intervención del VAR fue crucial para revisar ambas jugadas.
Se debate si la tardanza en la revisión del VAR para el gol anulado a Egipto fue un factor, pero se argumenta que la revisión debe ser desde el inicio de la jugada. A pesar de las especulaciones, se concluye que las decisiones arbitrales, con el apoyo del VAR, fueron correctas en su mayoría.