España, Portugal y Grecia luchan contra devastadores incendios forestales, exacerbados por las altas temperaturas y la sequía. En la Costa Brava española, las llamas consumieron más de 2.200 hectáreas, mientras que en Grecia un incendio obligó a evacuar zonas cercanas a Salónica.
Las autoridades continúan combatiendo el fuego en múltiples frentes, con miles de hectáreas afectadas en todo el continente. La situación es crítica y se teme por la propagación de las llamas a zonas pobladas y turísticas.