Pacho O'Donnell aborda el tabú del sexo y el erotismo en la vejez, desafiando la idea de que son temas exclusivos de la juventud.
Señala la ausencia de representaciones de relaciones sexuales entre personas mayores en el cine y la cultura, y critica la negación de lo físico en la vejez, así como el prejuicio de que los viejos son tristes, enfermos e improductivos.
Se defiende la sexualidad en la tercera edad, que puede manifestarse de diversas formas más allá de la penetración, incluyendo la caricia, la ternura y el abrazo, y se resalta que el erotismo puede perdurar hasta el fin de la vida.