Nacho Montenegro describe su vida en Valencia, España, destacando la conveniencia de la ciudad por su tamaño, clima y cercanía a centros de entrenamiento como Campos.
Aunque adaptado a la vida europea, extraña aspectos de Argentina, como la carne y la cercanía con otros pilotos y sus familias, mencionando a Santino Panetta, Santi Urruti y Fausto Bernal como compañeros cercanos.
Relata cómo Alberto, quien también rota por España, ejerce de coach y le enseña aspectos prácticos de la vida cotidiana, evidenciando la calidez de las relaciones que mantiene.