La previa del partido en Miami se vive con gran fervor argentino, tiñendo la ciudad de celeste y blanco. Cerca de 50.000 argentinos han llegado a la ciudad, muchos de ellos sin entrada, lo que ha generado un operativo de seguridad exhaustivo.
A pesar de la alta demanda y los elevados precios de reventa, que llegaron a superar los 1.000 dólares, muchos argentinos se las ingenian para conseguir entradas o disfrutar del ambiente festivo en las inmediaciones del estadio. El banderazo previo, según reportes, generó cierto descontrol.