La Selección Argentina, liderada por Messi, logra unificar a todo el país, generando un sentimiento común que trasciende diferencias políticas y sociales. A diferencia de otras figuras históricas que generan detractores, Messi despierta una adhesión generalizada.
El periodista relata una anécdota personal: su hija salió llorando del colegio, no de tristeza, sino de emoción por el partido. Este nivel de conexión emocional colectiva, donde hasta los niños comparten el mismo sentimiento, es algo que el relator nunca había presenciado en Argentina, calificándolo como "magia".