Las nuevas generaciones de hinchas argentinas viven el sufrimiento del fútbol con intensidad, pero se les recuerda que ya tienen en su haber dos Copas América y un Mundial. Las generaciones anteriores han acumulado un "sufrimiento" más prolongado.
Algunas jóvenes confesaron haber llorado durante el partido, mientras que las más grandes, con más experiencia en decepciones mundialistas, relativizan el momento, aunque la emoción compartida es evidente.