Se critica la visión capitalista que considera a las personas mayores como improductivas y "de descarte", debido a su menor capacidad de consumo.
Se argumenta que esta percepción es errónea, ya que la vejez puede ser una etapa activa, dinámica y creativa, y que las personas mayores pueden ser consumidores si se adaptan las ofertas a sus necesidades.
Se menciona que los programas de televisión dirigidos a este sector suelen promocionar productos como pañales o prótesis dentales, lo que refuerza la idea de la vejez como sinónimo de enfermedad e improductividad.