Se reflexiona sobre la pasión y el fanatismo de los argentinos, tanto en el automovilismo como en otras disciplinas, y cómo esta característica llama la atención en Europa.
Nachito Montenegro compara la cercanía y calidez de las relaciones en el automovilismo argentino, donde el mecánico es también consejero y amigo, con la formalidad europea.
Se menciona cómo esta diferencia cultural puede chocar a los europeos, quienes no siempre comprenden la profundidad del sentimiento y el apego que los argentinos desarrollan hacia sus pasiones.