Se reflexionó sobre la negación de la vejez y la muerte en la sociedad actual, y cómo esta negación impulsa desarrollos en filosofía y ciencia, buscando la inmortalidad.
Se cuestionó el uso de tratamientos estéticos y botox para combatir la vejez, argumentando que esto lleva a la pérdida de la identidad física y a una negación de un proceso natural.
Se señaló que la idea de envejecer y morir es intolerable para el ser humano, y que la filosofía y la ciencia, en parte, surgen como respuestas a este temor fundamental.